27/04/201219/10/2012

«Cabeza de mosquetero»

Obra invitada

Cabeza de mosquetero es un óleo sobre contrachapado de la última etapa de Picasso procedente del Museo de Málaga. Sus antecedentes se sitúan en la revisión que en la década de los sesenta realizó el artista de los maestros de la pintura barroca española. Del mismo modo, la literatura del Siglo de Oro español fue fuente de inspiración del pintor, que en su vejez se sabe que poseyó ediciones de los siglos XVII y XVIII de escritos de Góngora, El Quijote y un ejemplar de La Celestina de 1601.

También llamada Busto de señor español, la obra invitada forma parte de las reinterpretaciones de Picasso acerca de lo barroco, al igual que su célebre serie de Las Meninas. Lo singular de su forma trapezoidal podría apuntar a que, al igual que en otras ocasiones, Picasso reutilizara un material presente en su entorno, en este caso un contrachapado, como elemento de creación artística. Sobre este soporte, el artista aplica una pincelada suelta, ágil y viva, como corresponde en muchos casos a esta última etapa de su trayectoria. Con este trazo amplio y extenso marca los rasgos más característicos del caballero, al que termina por animar con el destello rojizo de sus labios y una posible pícara embriaguez que delata la mancha encarnada de su nariz. Junto a la perfecta datación de la obra el día 15 de septiembre, Picasso añade el número I como inicio de la serie que va a trabajar.

Cabeza de mosquetero pudo verse en la Sala X del Palacio de Buenavista muy próxima a otro mosquetero picassiano, el óleo Mosquetero con espada (1972), que forma parte de la colección permanente del Museo Picasso Málaga.

La obra Cabeza de mosquetero (Mougins, 1968) inició un nuevo proyecto de colaboración titulado Museo invitado, que consiste en invitar a otros museos a exponer temporalmente obras de Pablo Picasso en la colección permanente del Museo Picasso Málaga.

Esta iniciativa hizo posible que Cabeza de mosquetero volviera a mostrarse en el Palacio de Buenavista, en donde se exhibió originalmente cuando era sede del Museo de Málaga, que fue la primera institución que acogió generosamente esta invitación. Este óleo se añadió así durante unos meses al relato expositivo de la colección permanente del MPM, aportando un nuevo valor al recorrido que se ofreció al espectador.

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