Main content

Tres figuras bajo un árbol, 1907-8

Pablo Picasso (1881-1973)

Óleo sobre lienzo
99 x 99 cm
Musée national Picasso-Paris, París. Donación de
M. William Mac Carthy-Cooper, 1986
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2020

Leer Transcripción

 

Rostros delimitados por gruesos trazos curvos; ojos sencillos con forma de almendra; narices como estrechos triángulos… Rostros simplificados hasta el extremo, para evocar la cara de un ser humano sin aludir a una identidad concreta. Rostros, en definitiva, como máscaras mágicas.

La comparación no es casual. En la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración ajenas al arte occidental, la máscara ritual tuvo un papel determinante. Durante el siglo XIX, las potencias europeas habían desarrollado un proceso colonizador más allá de las fronteras geográficas del continente. Una de sus consecuencias fue el hallazgo de las creaciones de otras culturas. Una variada estatuaria procedente de África y Oceanía llegó a Europa y pasó a formar parte del patrimonio de los museos etnográficos sin por ello obtener el calificativo de objeto artístico.

 

Uno de estos museos se encontraba en el Palacio de Trocadero, en París. Picasso lo visitó por primera vez en 1907, animado por André Derain. Aquel encuentro con una amplia gama de objetos de África y Oceanía, dejó huella en su producción artística. Las audaces simplificaciones de la forma en las piezas tribales, los materiales y utensilios básicos empleados en su producción y sus asociaciones mágicas abrieron los ojos de Picasso a la posibilidad de lograr una fuerza comparable en su arte.

 

De esta manera relataba Picasso aquella visita al escritor André Malraux:

 

Estaba solo, quería salir. No me iba. Me quedaba. Me quedaba. Comprendí que era muy importante (…) Las máscaras no se parecían en nada a las demás esculturas. En absoluto. Eran objetos mágicos. (…) Las piezas de los negros eran intercesseurs, mediadores. (…) Estaban en contra de todo; contra los espíritus desconocidos y amenazantes. Yo siempre observaba los fetiches, y lo comprendí: yo también estaba en contra de todo. Yo también creo que todo es desconocido, ¡que todo es un enemigo! ¡Todo!

 

En la muestra Cubismo y arte abstracto del Museo de Arte Moderno de Nueva York, el artista malagueño tuvo un papel central por dos motivos: por un lado, por las numerosas obras que cedió a la misma, y por otro, por el lugar central que se le dio en la exposición de la que fue la primera sede del museo neoyorkino.