04/10/201030/01/2011

Promesas de futuro

Blaise Cendrars y el libro para niños en la URSS / 1926-1929

Vista de una de las salas de la exposición. Foto: Luis Asín © Museo Picasso Málaga

Desde mediados del siglo XIX, intelectuales como Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé o pintores como Édouard Manet o Caillebotte ya se dieron cuenta de la importancia que el deambular por la ciudad puede llegar a tener como gesto y símbolo, que ayuda a comprender mejor los valores fundacionales, que permitirán definir al individuo en la urbe moderna. Esa preocupación ha sido, hasta nuestros días, un asunto constante a tratar en el arte. La aventura en la metrópolis, máquina de representación y conocimiento de nuevo cuño, se consolidó como central estrategia de iniciación en la cultura del siglo XX. Los movimientos de las vanguardias encontraron el lugar perfecto para sus operaciones de especulación sobre el progreso en las grandes urbes del continente europeo: Moscú, Berlín y París presenciaron como el constructivismo, la Bauhaus o el surrealismo escudriñaban, una y otra vez, en esos excitantes mundos por venir que el progreso traía consigo. Es precisamente este ambiente moderno dominado por la torre Eiffel —que pintaron, fotografiaron y escribieron tantos artistas de vanguardia— en el que Blaise Cendrars hace las veces de puente entre Moscú y París.

Promesas de futuro. Blaise Cendrars y el libro para niños en la URSS / 1926-1929 es una exposición que completa otra exposición: Los juguetes de las vanguardias, y que consiste en la reconstrucción de la muestra que el escritor Blaise Cendrars organizó en París en 1929, que incluía libros, catálogos y carteles dirigidos a los niños y realizados por artistas de la vanguardia rusa durante los primeros años de la revolución soviética.

PublicaciónPromesas de futuro

Blaise Cendrars y el libro para niños en la URSS, 1926-1929

La exposición

Vista de una de las salas de la exposición. Foto: Luis Asín © Museo Picasso Málaga

Vista de una de las salas de la exposición. Foto: Luis Asín © Museo Picasso Málaga