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Andy Warhol

Marilyn de oro, 1962

Tinta serigráfica y pintura dorada sobre lienzo. Dos tondos, 45,3 cm cada uno

Colección Froehlich, Stuttgart

© Froehlich Collection, Stuttgart. Foto: Augustin, Esslingen

© The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc./VEGAP, Málaga, 2018

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La fascinación por la fama, por los mitos del cine y de otros ámbitos omnipresentes en los medios de comunicación ocupa gran parte de la obra de Warhol. Pero no se trata de una forma frívola de entender el arte y la cultura popular contemporánea; al contrario, obras como esta Gold Marilyn, están cargadas de reflexiones profundas.

 

La obra reproduce el rostro de un icono de la cultura popular del siglo XX; se trata de Marilyn Monroe, posando para ser fotografiada en la vertiente más sensual que la hizo célebre. Fue realizada tras la muerte de la actriz, un suceso que fue tratado de manera muy sensacionalista por la prensa estadounidense y llamó la atención de Warhol. Las obras que este dedicó a Marilyn la muestran como un icono, un ídolo, una legendaria estrella de la gran pantalla. Esta Gold Marilyn flota en un fondo dorado similar al de los iconos religiosos que se muestran en las iglesias ortodoxas. Así, en ella se entremezclan tanto las preocupaciones espirituales del propio Warhol, que tuvo una estricta formación católica, con la fascinación que sentía por el cine de Hollywood. De ese modo, el artista compara la idolatría hacia las estrellas del cine con la tradicional devoción hacia los santos y vírgenes. A pesar de todo, Warhol solía negar que su obra tuviera ningún significado trascendental.

 

Con la muerte de Marilyn, Warhol empieza a introducir el motivo de la muerte en su obra. El artista afirmaba que no tomó plena conciencia del tema de la mortalidad humana hasta comenzar a trabajar sobre iconos femeninos y sex symbols como Marilyn o Liz Taylor.