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Andy Warhol

Hombre no identificado, 1957

Grafito, pan de oro y tinta sobre papel Strathmore, 50,8 x 96,5 cm

The Andy Warhol Museum, Pittsburgh; colección fundacional, aportación de The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc., inv. 1998.1.2047

© 2018. The Andy Warhol Museum, Pittsburgh, PA, Museum of Carnegie Institute. Todos los derechos reservados

© The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc./VEGAP, Málaga, 2018

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Tras dedicarse al diseño publicitario, en los años cincuenta Andy Warhol emprende una obra personal en la que empiezan a aparecer tanto los temas que le identificarán en adelante como algunas de sus técnicas; como por ejemplo la del duplicado de la imagen por transferencia, estampando las líneas mediante el uso del calco.

 

Esta pieza es un excelente ejemplo del momento en que Warhol comienza a trabajar con el dorado. El artista empezó a fascinarse por el uso del pan de oro en ciertas culturas, en especial tras su viaje a Asia en 1956, donde le intrigaron las figuras de los budas recubiertos de este rico material que pudo contemplar en Japón y Tailandia. El pan de oro es una lámina muy fina que se adhiere sobre el soporte; es muy maleable y permite cubrir superficies de manera homogénea. El efecto conseguido por Warhol al aplicarlo sobre un dibujo muy esbozado de este joven es el de una cierta riqueza, un brillo de novedad y lujo. Pero el oro es también el color del deseo y de la avaricia. Al aplicarlo no ya sobre un elemento publicitario sino sobre un estudio de figura humana, Warhol sugiere un nuevo pensamiento más puramente artístico, que se despega de los proyectos comerciales de sus inicios. En adelante veremos cómo estos dos elementos, arte y mercado de consumo, se fundirán en algunas de las obras más señaladas del artista.