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Serpentinas, 1922

Francis Picabia (1879-1953)

Óleo sobre tabla 
64.7 x 46.6 cm 
Galerie Ronny Van de Velde, Berchem (Amberes) 
© Galerie Ronny Van de Velde 
© Francis Picabia, VEGAP, Madrid 2020 

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“Si la pregunta es la guerra, la respuesta es el absurdo”, éste es un lema muy propio de uno de los movimientos más anárquicos y contestatarios de la historia del arte occidental del siglo XX, surgido en el tenso y convulso vaivén político y cultural de la Primera Guerra Mundial. 

 

Ante todo, el dolor irracional, ante la violencia y el sufrimiento injustificable del enfrentamiento bélico, no es posible apelar a la sensatez y la calma de un argumento razonado: sólo cabe romper el tablero de juego y sus normas. Buscar un absurdo brutal, pero también liberador: una catarsis. 

 

Alentado por la frustración de exilados y migrantes de la Europa bélica surgió en Zurich el Dadaísmo. Los participantes de este movimiento cuestionaron el arte hasta sus últimas consecuencias: desde la esencia del objeto artístico hasta los materiales, las técnicas y las maneras de crear. En sus acciones provocadoras y grotescas se daban la mano la risa y la destrucción de ese arte convencional que entendían como un caduco bien sacrosanto.  

 

Junto al alemán Schwitters y al francés Jean Arp, una de las más extravagantes, a la vez que fascinantes, figuras del movimiento Dadá fue Francis Picabia. Como auténtico flâneur del siglo XX Picabia transitó por estilos y movimientos como el cubismo, el fauvismo, el surrealismo o el arte abstracto para acabar siendo uno y único. Picabia, autor de esta obra, describe así la doble cara de Dadá:  

 

La filosofía DADÁ es triste y alegre, indulgente y amplia. Los cristales venecianos, las joyas, las válvulas, los bibliófilos, los viajes, las novelas poéticas, las cervecerías, las enfermedades mentales, Luis XIII, el dilettantismo, la última opereta, la estrella resplandeciente, el campesino, una jarra que se desparrama poquito a poquito, una nueva especie de rosa, ¡he aquí una fisonomía DADÁ! Sin complicaciones y con certidumbres. Voluble y nervioso, DADÁ es una hamaca.