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1936-1943 La anatomía del terror

Es palpable el terror ante la inminente guerra en los desnudos de Picasso de finales de los años treinta. Permanece en el París ocupado y continúa trabajando, pero un velo gris de desesperación se cierne sobre sus pinturas. A su vez, sus pequeñas esculturas de cabezas se asemejan a guijarros tallados que, a pesar de su tamaño, transmiten con fuerza la angustia de la época.

“No he pintado la guerra porque no soy la clase de pintor que sale, como un fotógrafo, buscando algo que retratar. Pero tampoco tengo ninguna duda que la guerra forma parte de estas obras que he realizado”.

[Peter D. Whitney. “Picasso is safe”. San Francisco Chronicle, September 1944]   

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"BODEGÓN CON CRÁNEO, PUERROS Y JARRA": OBRA INVITADA DEL FINE ARTS MUSEUM OF SAN FRANCISCO EN LA COLECCIÓN DEL MUSEO PICASSO MÁLAGA, HASTA FEBRERO 2022 

Bodegón con cráneo, puerros y jarra, pintura de 1945 cedida temporalmente por el Fine Arts Museum de San Francisco, constituye una interesante incorporación a Diálogos con Picasso. Colección 2020-2023. Pintado en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, posibilita una reveladora comparación con el lienzo de 1944 Bodegón con jarra, vaso y naranja(1), que también cuelga en la sección “La anatomía del terror” de la Colección del Museo Picasso Málaga.

El cráneo y la jarra del nuevo préstamo proceden de un repertorio de motivos significativos que Picasso reunió durante cuatro décadas. La calavera, símbolo tradicional de la muerte, apareció por primera vez en la obra de Picasso en 1908. A partir de 1925, a menudo la sustituye por una cabeza cortada fresca de la carnicería: una oveja, una cabra, un novillo o un toro. En varias pinturas de 1938, como el Bodegón con Minotauro y Paleta(2) también presente en el Museo Picasso Málaga, la cabeza sin vida de un animal se metamorfosea en la cabeza viva del Minotauro, pero en esta ocasión se trata de un Minotauro redimido y pensativo, en lugar de brutal. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el Minotauro fue desterrado y Picasso reanuda la pintura de cabezas de animales y cráneos. 

En los inicios de 1945, cuando la guerra se acercaba a su fin, Picasso inventó un nuevo motivo: un cráneo posado sobre un puñado de puerros. Las raíces frescas y onduladas de los puerros sugieren un nuevo crecimiento. La calavera con puerros también es una variación del emblema familiar de una calavera con tibias cruzadas que a finales de la Edad Media podía encontrarse en muchas lápidas. A partir de 1600, con el auge del comercio mundial, se convirtió en el símbolo de la piratería. En las pinturas de Picasso de 1945, podría interpretarse como un autorretrato disfrazado: el artista como pirata, saqueando la historia del arte. 

A partir de 1919, las jarras también jugaron un papel importante en la iconografía de Picasso, uniéndose a las copas de vino, fruteros y guitarras que se encuentran en naturalezas muertas anteriores como los cuadros cubistas presentes en el Museo Picasso Málaga. La jarra de cerámica redondeada evocaba la clásico alusión de la mujer como fuente de vida y amor. La vasija del lado derecho de Bodegón con cráneo, puerros y jarra está decorada con estrías, como las figuras en tejido de cesta de los lienzos de Picasso de 1938. Podría verse como la compañera del cráneo pirata de la izquierda. 

Muchas de las naturalezas muertas de Picasso desde 1939 hasta 1945 están pintadas en tonos de negro, blanco y gris, evocando las privaciones de los años de la guerra. Otros sin embargo, como Bodegón con jarra, vaso y naranja, utilizan una rica paleta de marrones, verdes y amarillos, recordando el estilo de la Edad de Oro de España. En ambos tipos de lienzos, Picasso fragmenta los objetos del primer plano (jarras, calaveras y mesas) en facetas geométricas bordeadas por gruesas líneas negras. Los fondos se dividen en versiones más grandes de las mismas facetas, que se distinguen por colores que contrastan entre sí en lugar de los bordes negros. 

A primera vista, Bodegón con cráneo, puerros y jarra parece pertenecer al frío y monocromático grupo de bodegones de tiempos de guerra. Observado más de cerca, revela un rico juego de colores. Las grandes facetas del fondo están revestidas con tintes pálidos de rosa, azul y turquesa, bordeadas por bandas luminosas de color. El cráneo, los puerros, la jarra y la mesa en primer plano se enfocan con más nitidez, definidos por líneas negras y pintados con colores más fuertes. La jarra presenta los colores rojo, blanco y azul de la bandera francesa. Modulando de lo indefinido a lo distinto, de la palidez a la saturación, la pintura se sacude de encima el frío de los años de guerra y se prepara para volver a la vida. 

Fuente: Texto de Pepe Karmel, profesor de Historia del Arte en New York University, EE.UU.