Main content

9. Artes populares y mitologías privadas

En 1946, Picasso y Françoise Gilot visitan la alfarería de Madoura en Vallauris iniciándose una intensa relación de Picasso con la cerámica. Su inspiración fueron las cerámicas de la antigüedad griega y oriental que se exponían en el Louvre. Faunos, ninfas, peces, sátiros y toros son seres en los que se reencarna el artista.

“La cerámica funciona como el grabado. La cocción es la tirada. En ese preciso momento te das cuenta de lo que has hecho. Cuando recibes la prueba ya no eres el que hizo el grabado. Has cambiado. Te ves obligado a retomar la obra. Sin embargo, la cerámica ya no tiene vuelta atrás”.
Traducido de Pierre Daix. Le nouveau dictionnaire Picasso, 2012, p. 168.

Cabeza de fauno

Vallauris, 15 marzo 1948 | Barro blanco cocido, pintado con engobes y óxidos, parcialmente vidriado, 32 × 38 cm
Donación de Christine Ruiz-Picasso © Museo Picasso Málaga. Foto: Rafael Lobato © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2017

Leer sobre Cabeza de fauno

En 1946, Picasso tuvo conocimiento de la existencia de los talleres cerámicos Madoura de Vallauris, recientemente recuperados por el matrimonio Ramié. En esa primera visita realizaría pruebas puntuales y al año siguiente volvió completamente obsesionado por la nueva técnica. Desde sus inicios, la cerámica picassiana caminaría en paralelo a la imagen del fauno, criatura mitológica de la Antigüedad revisitada en todos los períodos de la historia del arte.

El interés por el fauno se incrementaría en Picasso a raíz de la ilustración, en febrero de 1948, de dos cuentos de su amigo Ramón Reventós, Le centaure picador y Le crépuscule d’un faune, protagonizados por faunos y centauros. Cabeza de fauno data del mes siguiente y forma parte del primer gran grupo de cerámicas realizadas sobre un tipo de platos convencionales, que en esta primera etapa tenían una mera función de soportes. Este tipo de platos fueron utilizados por el artista sobre todo en los años 1947 y 1948, y solo los volvería a emplear, si bien puntualmente, en 1953 y 1955. Entre enero y marzo de 1948 realizaría diversos rostros de fauno con una morfología similar, aprovechando la forma del plato para construir el rostro.

Nos hallamos ante una sutil anticipación del clásico metamorfoseado picassiano, es decir, el aprovechamiento de formas preexistentes del objeto para la obtención de una iconografía concreta. Los ojos, la nariz y la boca se construyen a base de mínimas incisiones sobre la arcilla blanca y el cuello se perfila con la simple aplicación de un par de líneas en la parte inferior. La imagen del fauno con los ojos cerrados se replicará no solo en cerámicas sino también en unas litografías coetáneas donde un fauno aparece tocando la diaula. Como era frecuente en su trabajo, Picasso alternaba técnicas diferentes, y ese mismo mes recibió de Mourlot diversas planchas de cinc para completar la ilustración de Le chant des morts de Pierre Reverdy. Picasso realizaría las 121 litografías para este libro en el segundo piso de la fábrica de Madoura, el mismo lugar que utilizaba para secar las cerámicas. Cerámicas y litografías: dos técnicas que no solo compartían espacio de ejecución, sino que monopolizarían los inicios del año 1948.

Texto: Eduard Vallés