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7. Transformando la materia

Picasso utilizó con frecuencia materiales y técnicas novedosas en sus obras. Con el collage, empleó recortes de periódico aportando una nueva dimensión a la superficie pictórica. En escultura, reutilizó objetos cotidianos que transformaba al manipularlos. Igualmente trabajó con materiales industriales, poco convencionales como el hierro, metal o cemento. 

“Entre los varios pecados de que me acusan ninguno tan falso como el de que mi objetivo fundamental de trabajo sea el espíritu de investigación. Mi objeto al pintar es mostrar lo que he encontrado, no lo que estoy buscando. En el arte no basta con intenciones y, como decimos en español: obras son amores y no buenas razones. Lo que cuenta es lo que se hace y no lo que se tenía la intención de hacer”.
Picasso. Poemas y declaraciones, 1944, p. 27.

Cabeza de toro

París, 1942 | Bronce. Dos piezas: manillar y sillín de bicicleta, ensambladas en 1997, 42 x 41 x 15 cm
Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte. Préstamo temporal en el Museo Picasso Málaga 
© FABA Foto: Eric Baudouin © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2017

Leer sobre Cabeza de toro

La tauromaquia forma parte de la cultura visual de Picasso desde su infancia, y los elementos constitutivos de esta fueron incorporados en su obra durante casi todos los períodos de su vida artística. Aunque la aportación de Picasso a la historia del arte a partir de la iconografía taurina es legendaria en su totalidad, quizás Cabeza de toro constituye uno de sus hitos. Este ensamblaje fue publicado por primera vez en 1942 en el panfleto surrealista La conquête du monde par l’image, publicación que incluía diferentes obras de artistas del movimiento.

Cabeza de toro es uno de los dos únicos ejemplares en bronce a partir de un original en cuero y metal, propiedad del Musée Picasso de París. De todas maneras, este ejemplar no llegó a ser ensamblado por el artista, sino que se realizó posteriormente. Algunos autores han relacionado esta obra con Rueda de bicicleta de Duchamp; pero, si bien estamos también ante el ensamblaje de dos piezas, en realidad nos hallamos ante propuestas conceptualmente muy diferentes. Cabeza de toro fue realizada por Picasso en la primavera de 1942, en su taller de la Rue des Grands-Augustins, donde se había instalado recientemente. La obra forma parte de un proceso ya antiguo en Picasso, que supone la elaboración de figuras con nuevos significados a partir de la unión de dos elementos completamente diferentes, en este caso un manillar y un sillín de bicicleta.

En Picasso opera un proceso interno de aprehensión de la capacidad polisémica del objeto, de manera que facilita la recontextualización de varios en un solo objeto de gran fuerza figurativa. Picasso le explicó al fotógrafo Brassaï el momento de creación de esta pieza: “Un día encontré en un montón de objetos revueltos un sillín viejo de bicicleta justo al lado de un manillar oxidado. [...] No he hecho más que soldarlos”. A pesar de su posterior tiraje en bronce, Picasso insiste en que los dos elementos por separado deberían ser absolutamente identificables: “Si no se viera más que la cabeza del toro y no el sillín de bicicleta y el manillar, esta escultura perdería todo su interés”. Esta reflexión recoge la esencia de este tipo de esculturas, en las que el artista no pretende que desaparezcan los elementos integrantes —aquí, las partes de una bicicleta—, sino que sean perfectamente visibles para aumentar el efecto visual sobre el espectador.

Este sistema de creación a partir de elementos con significados diferentes radica en lo más profundo de Picasso y responde a un extraordinario conocimiento de la naturaleza de los objetos. La creación de piezas escultóricas a partir de objetos encontrados o de desecho será una constante en la escultura picassiana, si bien Cabeza de toro es quizás una de las más impactantes, precisamente porque, pareciendo la más sencilla, resulta la más compleja. 

Texto: Eduard Vallés