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10. Bestiario

A Picasso le encantaban toda clase de animales. Su peculiar bestiario estaba formado por aves —palomas, gallos y búhos— así como por perros, gatos, toros, caballos y cabras que aparecen reiteradamente en sus obras.  También sometió a estas criaturas a continuas metamorfosis atribuyéndoles valores simbólicos.

“Picasso, que puede amar o aborrecer a los hombres, adora a todos los animales […]. En Bateau-Lavoir tenía tres gatos siameses, un perro, un macaco, una tortuga; en el cajón de su mesa vivía un ratón blanco domesticado. […] En Vallauris tenía una cabra; en Cannes, un mono. En cuanto a perros, ni un día ha estado sin su compañía. […] Si dependiera sólo de él, estaría rodeado siempre de una verdadera arca de Noé”. Brassaï. Conversaciones con Picasso, 2002, p. 239.

Tres palomas

Cannes, 18 noviembre 1960 | Óleo sobre lienzo, 49,5 × 107,5 cm
Donación de Christine Ruiz-Picasso
© Museo Picasso Málaga. Foto: Rafael Lobato © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2017

 

Leer sobre Tres palomas

La paloma fue en Picasso, antes que símbolo, realidad vivida. En su infancia recibió la impronta de la doble condición de su padre, no solo colombófilo, sino también pintor especializado en composiciones de palomas y palomares. En este sentido, cabe destacar el óleo Palomar, que Picasso evocaría de manera hiperbólica toda su vida: “Una jaula de centenares de palomas. Con miles y millones de palomas”. Picasso desarrolló el tema desde sus obras iniciales y en diferentes momentos de su carrera.

Una de las primeras palomas que realizó sería un papel recortado, en la tempranísima fecha de 1890, en Málaga. Ese mismo año realizaría, también en Málaga, el primer dibujo sobre el tema, un grupo de palomas en un palomar; un dibujo iniciático en el que ya se observa, como en el óleo Tres palomas, una de las aves en su tronera. Sus carnets de mano de infancia también aparecen repletos de palomas y, con el tiempo, este animal se convertirá en predilecto de su bestiario, muy especialmente en la década de los cuarenta y cincuenta. Será en ese período cuando tendrá lugar la consagración de la paloma como símbolo mundial de la paz, a partir de la utilización de una litografía del artista como imagen del Congreso de la Paz de 1949.

En 1957, en medio del duro proceso de creación de la serie de Las Meninas, aparece una serie de nueve óleos de pichones; Picasso interrumpió abruptamente la claustrofóbica serie velazqueña e inmortalizó las palomas que tenía en el palomar del piso superior de La Californie, con vistas a la bahía de Cannes. Tres años posterior a esta serie, Tres palomas participa de un lenguaje muy próximo, con similar disposición geometrizante a partir de formas angulosas. El mismo día que pintó Tres palomas, el 18 de noviembre de 1960, Picasso realizaría un óleo similar, de formato apaisado, concretamente una pareja de palomas cuidando de un nido, y en segundo plano el fondo azul del cielo. Tanto en esta obra como en la serie de Las Meninas o en Tres palomas se repite la misma salida luminosa en azul. Ahí radica una de las diferencias respecto a sus recuerdos de infancia; de las composiciones cerradas, detallistas y ocres del padre, a la libertad formal, cromática y sobre todo mental del hijo.

Texto: Eduard Vallés